4 ago. 2016

LA MÁQUINA DEL TIEMPO - H. G. WELLS


¿A quién no le tentaría darse una vuelta por el futuro si creyera tener el regreso asegurado? El viajero se traslada al año 802701 gracias a la máquina del tiempo. Cuando vuelve, asombra a todos por el relato de su encuentro con los Eloi y los Morlock, una raza degenerada y en regresión. El autor reflexiona sobre el paso del hombre por la Tierra y su responsabilidad con respecto al porvenir.

Esta breve novela de apenas 138 páginas nos relata como un inventor del siglo XIX crea una máquina que le permite viajar a través del tiempo. 

Viajará al año 802.701 dC y se encontrará con un planeta Tierra desconocido. No sólo la población de la humanidad ha disminuido, sino que el ser humano ha variado en su fisionomía. 
Los Eloi se dedican a bailar, jugar y comer fruta, apenas conocen qué es el miedo, no saben leer y muestran una inteligencia bastante reducida.
A medida que el inventor explora el lugar, se dará cuenta que no todo es lo que parece y que esta población sin necesidades, sin peligros y sin miedos es solo la superficie de una realidad muy distinta.


Poco más se puede decir de está corta novela sin revelar elementos cruciales de la historia.
Con esta obra Wells nos muestra un futuro donde las diferencias de clases sociales han sido llevadas al extremo. Una humanidad sin cultura, sin arte y sin moralidad. Una crítica social que no tiene desperdicio. A parte de esos elementos de ciencia ficción, yo también lo consideraría una novela de aventuras, con momentos bastante emocionantes donde uno no puede dejar de leer, sin duda dejando al lector con ganas de más. A mí parecer, la novela es demasiado corta, dejando muchas cosas al aire, que sin duda puede ser algo malo como bueno.

Wells es considerado uno de los padres de la ciencia ficción y esta obra debería de ser obligatoria. 

"Me afligió pensar cuán breve había sido el sueño de la inteligencia humana. Habíase suicidado. 
Se había puesto con firmeza en busca de la comodidad y el bienestar de una sociedad equilibrada con seguridad y estabilidad, como lema; había realizado sus esperanzas, para llegar a esto al final. 
Alguna vez, la vida y la prosperidad debieron alcanzar una casi absoluta seguridad. Al rico le habían garantizado su riqueza y su bienestar, al trabajador su vida y su trabajo. 
Sin duda en aquel mundo perfecto no había existido ningún problema de desempleo, ninguna cuestión social dejada sin resolver. Y esto había sido seguido de una gran calma."


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